EL MAR

La desolación del paisaje hacía que soñara con verdes valles, inundados de árboles frutales, con flores campesinas tan bellas y extrañas que robaban la atención de cualquier caminante.
Un auto a gran velocidad que pasó junto a mí me trajo a la realidad.
Todo lo que me rodeaba era seco y arenoso.
Sentí que la angustia avanzaba implacable hacia mí, miraba cualquier punto como buscando un indicio de vida.
Entonces lo vi… perdido en el horizonte, era el cielo en la tierra o la tierra en el cielo.
Cuando llegué, me recosté en la arena y sentí la caricia del mar por primera vez.