POSESIÓN

Lo que más me atraía era la música, la seguí por la galería oscura, sólo el movimiento de alguna rama daba origen a figuras danzantes en la noche de luna llena.

A medida que me acercaba a la última habitación la música se hacía más nítida. Era como el sonido de un clavicordio que me llevaba, me empujaba hacia adentro.

Apenas toqué la puerta ésta se abrió, la habitación estaba toda iluminada con velas, el clavicordio en el centro sonaba como si alguien lo tocara. Una fuerza se apoderó de mí y me sentó delante del instrumento. Comencé a tocarlo, mis dedos parecían conocer a la perfección las notas, pasaron horas hasta que amaneció.

Cuando salí de la habitación, era otra persona.